martes, 17 de julio de 2012

Destrucción de la conciencia

   Que tonto he sido, tanto hablar de ilusiones ajenas y estúpidas cuando yo he mismo he creado la mía, de la cual no puedo salir, la cual me ha aprisionado y hasta ahora me ha dejado ver la verdad... Que tonto he sido, la inconciencia me da la bienvenida, a la ilusión que conquista mis sentidos, que destruye mi verdad, y me ofrece los servicios de una dulce soledad...

    Y un blanco ataúd encierra mis esperanzas por la libertad, mis alas y mi buen juicio, esperando que los rescate del sueño de la ignorancia, y gritar al cielo que me libre de su esclavitud. Que divertido es cuando estás arriba y miras hacía abajo, pero cuando tu eres quien está debajo, tocando el infierno con tu mente y con tus manos tallando tus ojos sin creer que hayas sido tan tonto como para cada día haberte tragado esas mentiras...

    Dios, como detesto al mundo que los humanos hemos cambiado... Peones de una falsa realidad, disfrazada de calma y paz, la mediocridad es el pan de cada día y en los sueños es el único lugar en los que somos libres de pensar, y en donde nuestras ilusiones son realidad, siendo aún, una fantasía...

    Mentira, es el nombre de la ilusión, cayendo sobre mi cabeza una dulce brisa de mentiras que yo mismo me he creído, como veneno que yo mismo me he inoculado... Sin que el amor que siento exista... Porque no existe! Lo creé, lo alimenté, pero jamás existió un nosotros, siempre fuí yo, actuando como idiota! Mi pregunta hoy no es si actué como idiota, el pasado es el pasado, el futuro es lo que haré y lo que haré es lo que no sé decidir... Si amarla más o quebrar el espejo en donde nos veo reflejados pero sólo estoy yo detrás de él...

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